22.4.10

LA SUBJETIVIDAD Y LA INNOVACION

¿Cómo formar al hombre del futuro? ¿Cuál es el modelo de ciudadano que permitirá hacer avanzar nuestra sociedad?. Son estas, en la historia de la humanidad, dudas eternas aunque expresadas y resueltas parcialmente en términos específicos para ciertas etapas claves de cada fase del desarrollo social.

Ese conjunto de preguntas pone frente a nuestra mirada y labor docente un conjunto de problemáticas ya trazadas en el modelo educativo del CCH acerca de las cuales se debe tomar postura crítica.

En el texto "Innovación docente..." se afirma que "la innovación produce cambios en los sujetos y en el contexto" pero condicionados por los cambios en el ámbito subjetivo, es decir, en las representaciones y teorías implícitas de los actores. Esta idea, según entiendo, se relaciona no sólo con los estudiantes sino que involucra tanto a profesores (sean o no autoridad administrativa) y a trabajadores.

Cabe abundar. El cambio de actitudes, prácticas y valores es tanto o más importante para la innovación en cualquier campo de la actividad humana y, especialmente, en el ámbito educativo ¿De que le sirve a un joven contar con una PC súper ultra moderna sino no sabe para que la quiere? O bien, tan solo mira en ella un vano juguete.

En efecto, hace ya más de una década que estuve tratando de auxiliar como promotor educativo en el INEA. En aquel entonces amas de casa y jóvenes con múltiples problemáticas llegaban a las clases y casi siempre salían adelante –trabajaran, estuvieran enfermos o muy enamorados- quienes tenían claros sus propósitos y las necesidades a las que atendían.

Así que no es irrelevante el asunto subjetivo, al contrario, tiene las mayores implicaciones porque nadie nos asegura que existan en este momento las condiciones favorables para la asimilación y reelaboración de todo esto por parte de los alumnos para que en forma creativa lo aprovechen individual y colectivamente o... ¿si?

El tema en comento lo he "rotado" en la mente desde hace varios meses sin encontrar plena solución pero me queda claro que es previo y determinante del cambio de actitudes y valores que permitan la asimilación critica y contextualizada de las innovaciones.
En mucho he podido aclarar la situación gracias al libro "Coordenadas mentales negativas, latitud México" del Dr. Ribeiro Riani quien en forma amena, precisa y clara muestra que la simplicidad, el cerramiento, el autoengaño, el miedo, la frustración, la inmovilidad, la impunidad, la inadecuación sociocultural y otras actitudes relacionadas con la "aristocracia de guarache" son aspectos de la psicología social presentes en la mayor parte de los grupos sociales que habitan el país y, en consecuencia, en general están implícitos en los procesos de enseñanza aprendizaje pero son particularmente evidentes en aquellos vinculados con la innovación tecnológica y, agrega el tecleador, en el ámbito del diseño que es 'pá donde' me llama la vocación.
A todo esto, parece que, el hecho de que existan las condiciones materiales adecuadas o no para tal innovación caracteriza precisamente el posicionamiento respecto a esas coordenadas las cuales la UNAM reconoce al adoptar el modelo estándar de innovación cuyos rasgos a momentos transitan al modelo evolucionado.

Ahora bien, los posibles mensajes "implícitos" difundidos por los medios de comunicación subrayan aun más la notabilidad del factor subjetivo y el papel del profesor acerca del "sutil arte" de establecer criterios para discriminar la información. Para esta intención conviene la 'lectura critica' de dichos mensajes lo que me lleva precisamente a la idea acerca de que se necesita conocer el lenguaje gráfico y espacial.

Comprender el mensaje específico emitido en la TV o en la radio o en el periódico en todas sus implicaciones no solo requiere un análisis del texto sino también de la imagen y de las connotaciones de la ordenación del espacio representado. Pero estos aspectos o temas se encuentran poco desarrollados o abordados en el Colegio.

Así, el estudio de las posibilidades de la multialfabetización a la cual dedicaremos los esfuerzos de este diplomado suponen avanzar hacia el conocimiento de campos del saber tan novedosos como la antropología de la imagen u otros con cierto desarrollo como la cultura de la imagen y, otros ya tradicionales, como la composición de la imagen que se enseña en el diseño y el arte.

En resumen, es un buen "pretexto" el diplomado para facilitar reelaborar asuntos y problemas del proceso de enseñanza-aprendizaje ya tratados pero que no han tenido total y adecuada solución. Asimismo, incidir en otros que apenas empezamos a abordar. Todos estos indudablemente relacionados con el ámbito subjetivo que tanto me llama la atención. Pero antes de terminar deseo contarles cierta situación que le ocurrió a quien esto escribe hace ya varios semestres en un curso -del cual no quiero acordarme- su seguro servidor insistía ingenua pero apasionadamente a una profesora titular de tiempo completo (creo que de nivel Súper D) que se introdujera el uso del AUTOCAD para "dibujar" y modelar propuestas arquitectónicas que trazan los alumnos hasta en un periodo de 10 sesiones (un mes) mientras -sugería yo- con el programita en dos sesiones se termina la parte de la representación "estética" y podíamos centrarnos más en las implicaciones socioculturales y ambientales de tal diseño. De este modo, decía yo, se lograría profundizar en la comprensión de nuestro actuar cultural. En el curso que traigo a cuento, amable y sutilmente se omitió la cuestión. Pero sigue presente el problema ya tradicional en nuestro contexto educativo: dibujar muy bien o comprender y actuar más adecuadamente en el contexto de un país con múltiples problemas. O atender ambos requerimientos en forma menos ‘artesanal’.

Sin embargo, los resultados del proceso de aprendizaje de las Tics respecto al mejoramiento de la comprensión y desarrollo de habilidades por parte de los alumnos se vincula a los propósitos del profesor al formarse. No es el único factor pero es el que se corresponde con nuestra ubicación en el entramado social.

Mi modesta opinión apunta a que la formación del docente puede ser en tres campos, a saber, la cultura general, la actualización disciplinar así como la pedagógica y didáctica. En estos campos existe un traslape y el Diplomado puede cubrirse perfectamente desde cada uno de ellos. Pero esto no implica forzosamente mejorar la comprensión ni las habilidades del alumno.

En el turno vespertino, en el cual deseo ayudar, son constantes la baja autoestima, el sentimiento de abandono o la falta de claridad o enfoque acerca de la construcción de la propia personalidad por de parte de los alumnos. Este conjunto u otra combinación de factores (odio a los padres, embarazo, dependencia a múltiples ’tipos de droga’) obstaculizan en mucho los esfuerzos de los alumnos que asumen el reto de moldearse y los efectuados por el docente para arrimar el hombro. De manera que las preguntas iniciales están presentes aun cuando en nuevos términos.

Por cierto, uno de los roles del profesor en los ámbitos urbanos y rurales de nuestro México es, probablemente, la construcción de criterios adecuados que se difundirán, de un modo u otro, al contexto sociocultural en el que actúa. Actividades estas muy importantes tanto para la construcción de la identidad como para la selección de la información y la tecnología que nos llega del mundo globalizado.

Hasta donde conozco y me imagino, las ciencias sociales han avanzado en la caracterización de los problemas e impedimentos existentes en los procesos y técnicas de intervención adecuadas para facilitar tanto la construcción de la personalidad individual como de la identidad colectiva de los grupos sociales vulnerables. No son perfectos pero sirven de algo y aun así estos procedimientos y "técnicas" todavía no son del manejo generalizado de los docentes. ¿Por qué será que algunos sectores de la propia Universidad se preocupan más de la innovación tecnología que de la construcción de una subjetividad individual sana, de fuerte auto estima y, por tanto, exigente?

Todavía falta averiguar...Como se puede apreciar, preocupa la situación actual. En fin, nadie puede impulsar a que otro adopte una actitud o visión sino la tiene el mismo. Pero, de lo antes dicho parecer necesaria una aptitud al cambio como característica de la docencia contemporánea.

Todo lo ya referido y, algunos otros tópicos, llevan a redimensionar la labor docente en su justa dimensión: no es apostolado ni mero comercio de ideas, es decir, existe una responsabilidad social pero no todo esta dentro de nuestras posibilidades de intervención.